Injusta y horrible, así fue la muerte de los 40 migrantes el pasado 27 de marzo en la estación de Ciudad Juárez, Chihuahua del Instituto Nacional de Migración. “Un grupo de migrantes pequeño comenzó a destruir y acumular las colchonetas para prenderles fuego”, declaró la fiscal Sara Irene Herrerías quien lidera la investigación; murieron por el humo del incendio al protestar al interior de la Unidad ante el temor de ser deportados. Todos eran hombres ya que las mujeres y niños estaban en otro espacio.