El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
Y El le contestó: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu Corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el grande y primer mandamiento. 39 Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu projimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.