Hoy nos encadenamos con Segismundo, y luchamos por el honor mancillado junto a la hermosa Rosaura. La cima del teatro del siglo de Oro es la obra de Calderón, que se mueve entre metafísicas oscuras y meditaciones bellísimas.
También un poco de canibalismo y un poco de José Feliciano, para que no se diga que el caos no es absoluto.