Anclados en la yarda de los 4.000 puntos del S&P Global y con niveles de optimismo inversor de corto plazo en máximos alcanzados en noviembre y agosto (tranquilos los indicadores complacencia de largo se encuentran por debajo de la media), estamos en el punto de ver si somos capaces de sortear la incertidumbre micro y macroeconómica para alcanzar nuevos máximos.