Se hace un recuento de los nombres de los hijos de Yisrael. Su descendencia llegó a ser muy numerosa; después de toda la primera generación hubo un rey que no conoció a Yosef y decidió oprimir a los israelitas con mayor carga de trabajo, pero aún así les temían. Este rey dio la orden de matar a todos los niños varones israelitas recién nacidos, y dejar vivir a las niñas; pero las parteras no acataron la orden y fueron prosperadas por El Eterno. El rey mandó entonces echar al río a los niños recién nacidos.