Mosheh dice al pueblo que ya no puede salir ni entrar y tampoco pasará el Yarden, sino Yehoshua su sucesor. El Eterno entregará las ciudades en manos de Yisrael y se deberá hacer con ellas según Su mandato; no se deberá temerles. Tanto Yehoshua como el pueblo deberán esforzarse y animarse para entrar porque El Eterno no los abandonaría. Mosheh escribió la Torah y la dio a los levitas. Al fin de cada séptimo año, en la fiesta de Sukot, se leerá el rollo de la Torah, y para ello todo el pueblo será congregado para oír y aprender.