Una historia del agua potable
El agua es fuente de vida.
Pero también puede ser un medio que transmite patógenos.
Hoy en día basta con abrir el grifo para obtener agua potable.
En nuestra sociedad occidental, se ha convertido en un hecho cotidiano.
Algo que damos por supuesto.
Sin embargo esto no fue así en el pasado.
La historia del tratamiento del agua está lleno de mentes ingeniosas.
Conozcamos algunas de ellas.
Las soluciones que mejoran la calidad y la seguridad del agua son el fruto de perfeccionar técnicas usadas hace miles de años.
Entre los años 4000 y 2.000 antes de cristo, se usaron métodos para potabilizar el agua.
Se hervía, se ponía al sol o se filtraba a través del carbón leña o de arena.
También se almacenaba en recipientes de cobre.
Los egipcios la purificaban hirviéndola sobre el fuego.
Incluso, la calentaban al sol o sumergían una pieza de hierro caliente dentro del agua.
Otro método consistió en filtrar el agua hervida a través de arena o grava.
Y luego se dejaba enfriar.
Es decir, que dejaban reposar el agua en vasijas de barro durante meses.
Esperaban a que se precipitasen sus impurezas.
Y luego, mediante un sifón extraían el agua de la parte superior con la decantación.
Los griegos conocieron estas prácticas.
Hipócrates recomendaba hervir y colar el agua antes de beberla.
Venecia elaboró uno de los primeros ejemplos de filtración de agua a gran escala.
Bajo las plazas y espacios públicos se construyeron aljibes.
Contaban con un relleno de arena que actuaba como filtro.
El agua filtrada de la lluvia se recogía en pozos.
Hasta allí acudían los habitantes de Venecia para abastecerse.
La esponja, el carbón, la lana y la arena se emplearon como filtros.
Luc Antonio Porzio propuso un sistema de filtración múltiple a través de arena.
Antes había que colar y sedimentar el agua.
Por su parte, Joseph Amy utilizó las esponjas en sus diseños para el filtrado.
Aunque, finalmente, incluyó la arena en sus creaciones.
Joseph Amy consiguió la primera patente para un filtro de agua en 1749.
John Gibb ideó el primer filtro capaz de abastecer a toda una ciudad.
Poco después, en Glasgow ya se canalizaba el agua potable hasta los consumidores.
A finales del siglo 19 se fue estableciendo la teoría de la existencia de gérmenes causantes de las enfermedades.
Antes se pensaba que las dolencias se transmitían por efluvios malignos.
Los llamados miasmas.
El científico Koch descubrió el agente que causaba el cólera.
Comparó los casos de cólera registrados en dos ciudades alemanas contiguas: Hamburgo y Altona.
Ambas obtenían el agua potable del mismo río, el Elbe.
La diferencia es que el Altona utilizaba filtración.
En ese momento ya se conocía que el cólera estaba causado por una bacteria intestinal de las heces humanas.
La conclusión fue que la filtración del agua eliminaba considerablemente la bacteria que provocaba el cólera.
A mediados del siglo 19 surgió la microbiología.
En resumen, la desinfección del agua se lleva practicando durante miles de años.
La ebullición fue el método más empleado durante siglos.
Otras formas de desinfectar el agua fue el uso del cobre, la plata, el cloro, el ozono y la radiación ultravioleta.
La filtración del agua combinada con la sedimentación fue un gran paso para lograr agua potable.
A principios del siglo 20 las condiciones sanitarias de la población mejoraron con la introducción del cloro en la desinfección del agua.
En 1900 había más de 3.000 sistemas de suministro municipal de agua en Estados Unidos.
En ocasiones, en vez de mejorar la salud, contribuyeron a expandir brotes de enfermedades.
El suministro de agua por tubería y bombeo contaminado puede propagar rápidamente las bacterias patógenas.
En 1854 hubo un caso de epidemia de cólera en el barrio del Soho en Londres.
Murieron más de 700 personas en una semana en un área de apenas medio kilómetro de diámetro.
El doctor John Snow averiguó que el brote era causado por una bomba de agua contaminada de un pozo con heces.
Snow no creía en la teoría del miasma.
Él pensaba que el cólera entraba en el cuerpo por ingerir agua contaminada.
John Snow consiguió que se cerrara esa bomba de agua.
Y decidió utilizar el cloro para desinferctar el agua.
Un hecho que influyó sobre el futuro tratamiento del agua.
El cloro fue descubierto como elemento químico por el británico Elmer Humphry Davy en 1807.
Desde un principio se usó para desinfectar el agua.
En 1902 se puso en marcha la primera planta de cloración permanente de agua en Bélgica.
Este sistema introducía cloruro de calcio y percloruro de hierro en el agua mediante grifos antes de filtrarla.
A partir de los primeros años del siglo 20 en el Reino Unido se empleó la cloración permanente del agua.
Tras el éxito en Europa, este método se introdujo en la ciudad de Jersey de los Estados Unidos.
Fue gracias a la iniciativa del Dr. John Leal.
El responsable de implementar la primera planta de desinfección de agua potable en los Estados Unidos mediante el cloro.
Dos procesos judiciales pusieron en entredicho lo apropiado del método del Dr Leal.
Finalmente se reconoció la eficacia del cloro para tratar el agua con calidad y seguridad.
Este tratamiento aumentó la esperanza de vida de los ciudadanos.
En 1908 solo el suministro de agua de la ciudad de Jersey se desinfectaba con cloro.
En 1914 pasaron a ser más de 21 millones de personas las que bebían agua clorada.
Y en 1918, más de 1.000 ciudades de America del Norte ya usaron el cloro para tratar el agua.
Una medida que benefició la salud de 33 millones de personas en Estados Unidos.
Como vemos, los principales avances en la historia del tratamiento del agua ocurrieron entre el siglo 19 y principios del 20.
El ritmo de la innovación en el siglo 20 y principios del 21 ha superado todos los logros que se han producido en las épocas anteriores.
La era de la inteligencia artificial permite seguir mejorando el tratamiento del agua potable.
Cada vez se puede controlar la contaminación en cantidades menores.
Así que el agua potable que podemos beber del grifo es gracias a las mentes ingeniosas que hemos ido comentando.
Las de Luc Antonio Porzio, Joseph Amy, John Snow o John Leal.
Seguramente, se quedarían asombrados si pudiesen ver nuestras actuales plantas de tratamiento del agua potable.
No olvidemos apreciar la importancia de este bien tan necesario.