“ATRAPADOS PARA SERVIR” – Canción inspirada en la llamada de Jesús (Mt 4, 12-23)
Jesús no llama para apartarnos del mundo,
nos llama para cuidarlo.
No atrapa para poseer,
sino para enviar a servir.
Esta canción nace de esa mirada de Jesús que pasa junto al lago, ve a personas normales y las atrapa con algo más fuerte que las redes: el amor por los demás.
“Atrapados para servir” es un canto sencillo, pensado para ser cantado en grupo, para recordar que seguir a Jesús no es subir, sino bajar; no es imponerse, sino acompañar; no es buscar lo propio, sino hacerse prójimo.
Una canción para quienes sienten que la vida les sigue llamando, incluso desde la fragilidad, a ser Buena Noticia con gestos concretos de humanidad.
Porque el verdadero celo por el Reino
no hace ruido,
pero cambia vidas.
© Miguel Ángel Morán Manzano - Todos los derechos reservados. Este contenido está registrado bajo un código de copyright, no se permite su redistribución sin autorización.
LETRA:
“ATRAPADOS PARA SERVIR”
Me atrapó tu mirada,
me llamó tu voz.
No para mí solo,
sino para los otros, Señor.
Me atrapó tu palabra,
me enseñó a vivir:
no vine a ser grande,
vine a servir.
Pasaste a mi lado
con gran sigilo,
me viste cansado
y por dentro herido.
No me preguntaste
qué podía dar,
me abriste el camino
para amar.
Me atrapó tu mirada,
me llamó tu voz.
No para mí solo,
sino para los otros, Señor.
Me atrapó tu palabra,
me enseñó a vivir:
no vine a ser grande,
vine a servir.
No son redes que atan,
son manos que alzan,
no quitan la vida,
la vuelven esperanza.
Me llevas contigo
a cuidar, a curar,
a ser Buena Noticia
para los demás.
Me atrapó tu mirada,
me llamó tu voz.
No para mí solo,
sino para los otros, Señor.
Me atrapó tu palabra,
me enseñó a vivir:
no vine a ser grande,
vine a servir.
Si alguno está solo,
me haces estar,
si alguno se cae,
me haces levantar.
Con lo poco que tengo
quiero responder:
me llamaste un día
para atender.
Me atrapó tu mirada,
me llamó tu voz.
No para mí solo,
sino para los otros, Señor.
Me atrapó tu palabra,
me enseñó a vivir:
no vine a ser grande,
vine a servir.
Jesús, atrápame en tu amor
y envíame con tesón.