“CONTIGO, SEÑOR” – Canción inspirada en las tentaciones de Jesús (Mt 4, 1-11)
En el desierto Jesús no lucha contra algo exterior, lucha por dentro.
Frente al tener, el poder y la apariencia, elige confiar en Dios y mantenerse libre.
De esa escena nace Contigo, Señor: un canto sencillo, repetitivo, pensado para rezarse más que para cantarse, para dejar que la calma entre poco a poco en el corazón. Es una oración para los momentos de duda, de debilidad y de decisiones difíciles, cuando uno siente la presión de elegir caminos fáciles que luego vacían la vida.
La canción recuerda que la verdadera fuerza no está en dominar ni en aparentar, sino en mantenerse fiel a lo que es bueno.
Porque incluso en medio del desierto, nadie camina solo si aprende a escuchar la voz de Dios.
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LETRA: “CONTIGO, SEÑOR”
Contigo, Señor,
no tengo temor.
En medio del desierto
Tú eres mi voz.
Contigo, Señor,
no tengo temor.
En medio del desierto
Tú eres mi voz.
Cuando llega la duda
y me siento caer,
tu Palabra me llama
y me ayuda a creer.
Contigo, Señor,
no tengo temor.
En medio del desierto
Tú eres mi voz.
Si me vence el orgullo
o me gana el rencor,
Tú me das un camino
de verdad y de amor.
Contigo, Señor,
no tengo temor.
En medio del desierto
Tú eres mi voz.
No quiero apariencia,
ni poder ni tener,
solo andar a tu lado
y aprender a querer.
Contigo, Señor,
no tengo temor.
En medio del desierto
Tú eres mi voz.
Contigo, Señor,
no tengo temor.
En medio del desierto
Tú eres mi voz.
Guía mis pasos, Señor,
y enséñame a elegir.