Lucky Luke no es solo un cómic de humor y vaqueros: es una de las grandes obras de la bande dessinée europea. Nacido en 1946 por Morris, renovado y elevado por René Goscinny en su edad de oro, y reinterpretado hoy por artistas como Matthieu Bonhomme, el personaje demuestra que la figura del cowboy solitario puede evolucionar con el tiempo manteniendo su esencia. Comentan Gil Agudín y Miguel Ángel Hernández.