Los datos que nos comunican sobre la situación de la pandemia deben entenderse como la segunda ola, que se preveía coincidiera con el otoño, pero que una pésima gestión la ha adelantado, por mucho que quieran negarlo nuestros irresponsables mandatarios.
Cuando empezábamos a ver la luz al final del túnel, nuestros políticos decidieron que era el momento de abrir la mano intentando evitar un parón de la economía y para evitar que la vuelta de la pandemia, allá en el otoño, tuviera un mayor efecto, se comprometieron a reforzar la sanidad con un mayor número de efectivos en la atención primaria y la incorporación de un número de rastreadores suficientes que controlaran los posibles brotes.
Sin embargo, una pésima gestión desde los territorios, unido a la falta de responsabilidad de muchos ciudadanos ha provocado que la segunda ola se haya adelantado y esté provocando un elevado número de contagiados, lo que va a llevar a una fuerte caída de la economía que se quería evitar.