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Los centros penitenciarios se han convertido en un negocio muy provechoso. “El Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias (Oatpp), dependiente de Instituciones Penitenciarias, funciona como una empresa de trabajo temporal”, explica en un reportaje la revista Atlántica XXII. Así, más de 12 mil reclusos trabajan en alrededor de 200 talleres donde se violan de manera sistemática los derechos laborales más básicos.

Las empresas no solo se benefician de los sueldos ínfimos de los presos; los gastos de agua, luz, teléfono y parte de las cuotas de la seguridad social corren a cargo de la administración
En prisión hay vulneraciones generalizadas de la legislación laboral por parte de la Entidad Estatal Trabajo Penitenciario y Formación para el Empleo (TPFE): entre otras, el abono de las horas por debajo del importe establecido, el no reconocimiento de las horas realmente trabajadas, la infra-cotización, el acceso y el cese del puesto de trabajo no son ajustados a derecho, el hecho de que prestaciones idénticas puedan ser retribuidas o no (servicios auxiliares comunes), trabajos de 50 horas a la semana por un importe entre 200 y 300 euros son habituales en prisión.

Exposición acargo de Valentin Aguilar