Sánchez Soler pone de manifiesto la política desarrollada en España desde los aparatos del estado en prisiones, comisarías y cuartelillos. Terrorismo, represión y guerra sucia son los tres ejes coercitivos de la transición española, un período que propició el regreso a una legislación propia de la posguerra, con leyes penales especiales, mientras se implantaba una estrategia represiva y sistemática para controlar la calle. El resultado: más de seiscientos muertos.