Principio esencial para una sociedad civilizada, en especial para un Estado de Derecho, consiste en evitar, aun en el caso de los peores crímenes, que las personas hagan justicia por sí mismas, pues para ello existe un aparato judicial que debe operar con celeridad y eficacia y aplicar la ley a nombre del Estado, haciendo justicia.
En tal sentido, no son de recibo los actos colectivos de retaliación y justicia por mano propia como los que se intentaron en Bogotá con el asesino de la niña Samboní o hace dos días, en Medellín, con la madre y el padrastro de un niño de apenas dos años, salvajemente asesinado por ellos, según lo que hasta ahora se ha divulgado por la policía y la comunidad. En otros casos se han perpetrado los linchamientos, sin que las autoridades hayan podido contener la rabia de la multitud.