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Description

Cuando no exista el aire ni la luz,
cuando huyan de mí nubes y estrellas
cuando las flores sean piedras
y las piedras miradas, cuando busque
jazmines y madreselvas
y sólo encuentres al mar en soledad,
las aves serán agua en los ríos
las playas vacíos en tinieblas
los ríos abrazos que la niebla
te acerca del mundo en un suspiro.

Cuando huela el cielo al aroma en tu pelo,
cuando eluda la tierra caricia de algodones,
cuando los corazones sean como las mariposas,
cuando todas las cosas se parezcan a ti,
y sólo encuentre entonces el pulso de tu alma,
el latido del canto de tu respiración
se vuelva una canción al ritmo de las fuentes.

Me volveré a tu pecho para darte las mil gracias
amontonando en mí esa sangre que me arde,
cubriéndome de amapolas nacidas de entre mis venas,
cada célula inerte por la falta de amor
mordido por el beso con que besan tus ojos
y curan los despojos que dejaron en mí.

Cuando pueda reunir en sólo una palabra
la fuerza que los dioses han puesto entre tus labios,
y al calor de tu lengua, como gotas de lluvia,
crezcan todos los verbos que tiene el firmamento
cuando sólo un poema intente resumir
la belleza que en ti regala el silencio,
mi voz no tocará tus ojos ni tu boca
ni tu ausencia de lejos,
ni de cerca el dolor que se duele en la historia
como bálsamo-arrullo,
tan sencillo mi amor que lo hiciste tan tuyo
como tuyo es ahora, ahora y siempre mío
el sencillo albedrío que da amar en ti.

Chema Muñoz ©