No quiero cantarte al son de la nada
porque la nada es nada y la luna está lejos
y la noche se cierra en esa oscuridad
de la noche cerrada cuando van a dormir
conmigo las estrellas.
El sueño es solo sueño mi voz se vuelve humo
en tus ojos cerrados y mi beso en tu sueño
no suele dejar huellas.
El viento solo entra a través del resquicio
que tiene tu ventana y se mecen por el
tan solo las cortinas.
Solo cuando te amo te susurro en amor
con el viento en mis manos.
La luna se hace esclava del amor
que te adentro con solo una palabra,
las estrellas te son luciérnagas al son
del vaivén de envestidas que te dan
las mareas que nacen de mi espalda.
Mientras te pueda amar entre tanto susurro
una canción muy tenue en ese paraninfo
que tu entraña regala dándote suavemente
una canción al alba.
Aletean en tu alma notas sobre ese lecho
que has dibujado en mi haciendo de mi piel
tu propio pentagrama.
No quiero cantarte ahora tan solo susurrarte
la palabra de amor que gritas a la aurora
abriéndote y cerrándote a un beso
mientras sueñas que te cubro en la noche
como una mariposa.
Chema Muñoz (c)