El alma se me partió, se me abrió de par en par
y me pintaron los cielos el camino de azahar
por donde viniste tú.
Ríos de flujo enamorado, de mil intentos por verte,
de no saber y saberte el camino entre mis manos.
Un árbol pedía mi luz en lo oscuro de la noche,
un reproche por no ver que me quería querer
y no la quise esa noche.
Los dioses me dispusieron el lecho donde a tus ojos
nueve lunas regalaran los colores de la tarde,
los colores de mil flores, los del agua,
los de la espuma del mar, el color del trigo en verde,
el deseo de que quien más tarde abrió la puerta del cielo
regalándole al Olimpo el amor que vive oculto
en lo profundo del tiempo.
.
Mas tú sabes que te amo, me lo dice tu mirada verde mar,
verde alborada, verde que te quiero verde.
Verde que quieres quererme y me esconden el tesoro
en lo oculto de mi amar.
Las aguas van a su cauce por más que el cauce se rompa,
rompieron mi corazón pero el amor que te dieron
pintándote en la mirada el amor con que engendraron,
cada color de tus ojos vino a posarse al amor
que ya bajara del cielo y ese cielo te engendró.
Cada vez que te respiro se me mueren en el alma
los mil intentos por verte, de no saber y saberte
si el reproche por no amarte fue la raíz de aquel árbol,
aquel que pidió mi luz en lo oscuro de la noche
un reproche por no ver que me quería querer
y no la quise esa noche.
Chema Muñoz©