A CABALLO EN LA ESPUMA V
La mar, la tierra, pieles y umbral de vanidades, versión de blanca sal,
martirio de señales donde llamaste un día.
No sé dónde quererte, ni sé de dónde llegas, ya he sido, jaca, yunque, jueves, buhardilla, estepa.
He trepado eclipses, he sido enredadera, he vivido en murallas y he descendido al fondo de laberintos yertos, donde se pierde el tiempo sin dejarnos señales, sin auroras, escarchas, con quijadas humanas flanqueando caminos, levantando las manos para llamar a islotes donde sembrar el gesto de un adiós para siempre.
He quemado los siglos, he volado al azar envuelto en asteroides ardiendo nebulosas para llegar a ser ocaso de una yedra, para llegarme a ti, ánfora de los Dioses, mar, amiga, almacén sacrosanto de fábulas no escritas.
Alfa y omega tú, océano, mar, madre, regazo, aduana del cielo, anzuelo de la luna, mordaza que atesora la ciencia de la vida.
Chema Muñoz©