A VIOLETA.
Pequeña cual colibrí como el ave de su tierra
la vida sobre las nubes,
corazón de malecón.
Sus manos sirven de cáliz
de las bondades del mundo
recogiéndose en la noche,
amaneciéndose en ti.
Te entrega de mil amores
lo que tiene y lo que ansía
dándole valor tan solo
al cariño, a una caricia.
Se mueve como una hoja
acunada por el viento
tras de su mirada esconde
las sonrisas y lamentos
tratando de repartir
de evitar esos momentos
donde la lágrima asoma,
donde su mirada toma
como horizonte la luna,
plata nocturna que dora
oro para la alborada,
para que le sea entregada
la palabra con amor,
el abrazo de los dioses
bajo el agua a sus Orishas,
sobre el cielo trazos de humo
nacidos de las estrellas
de esos miles de te quiero
que riega con su sonrisa.
Violeta como perfume
es grande como su amor
porque es espejo del alma
que lleva como blasón.
Chema Muñoz©