DARÉ MI VOZ
Daré mi voz como pago a momentos de silencio,
los de mañanas de amparo, los de noches de temor,
cuando los granos se mueren abrazándose a su espiga,
cuando la tierra se envuelve en terruños de dolor.
Daré mi llanto y mi sangre para alimentar sonrisas
las de los lagos vacíos, las de los mares infectos
por la escoria que rezuma de habitantes de un Olimpo
inventado por los Dioses, habitado por demonios.
Daré mis ojos al viento para volar los paisajes,
adentrarme entre los pinos que se abrazan entre ellos
temerosos de su muerte y volare entre las nubes
no por verte mientras mueres defendiéndote del tiempo,
del recuerdo de lo antaño, por besarte en ese vuelo
tus verdes intimidades, tus volcanes y tus sueños,
flotando en tus soledades cuando acaricias los valles
con la bruma de sirenas que amanecen cuando nacen
gozando sus libertades.
Yo que deseaba ser mar, viento, nube, estrella y nave,
me han hecho ser basura de firmamentos, de edades
que he ido cumpliendo en siglos en los contornos de mares,
ahora solo soy isla flotando en dolorosa barbarie,
me rodean aguas negras, desesperadas, sin vida,
llorando de soledades sin ese color antiguo
con el blanco en sus orillas, cristal en profundidades,
decoradas con colores que marcaban los caminos
de los seres que nacían en el fondo de los mares.
Daré brazos al honor de defender las fronteras,
la lucidez, las quimeras, los afanes, las rosas de nuestro pecho,
desoyendo los desechos de los cobardes de siempre,
haré eco del hidalgo, de valientes corolarios,
a quien rece en los altares, haré juegos malabares
por confundir enemigos, y abrazaré a los amigos
en el seno del derecho de conservar tradiciones,
bailaré en derredor de fogatas encendidas
ocultando los caballos, los rebaños, la progenie
bajo el mármol de las torres por si alguno nos vigila
desde planetas cercanos, mas nos vale ser enanos,
poner traba a las cizallas, siempre aparecen canallas
intentando derribarnos como traidores canallas.
Nuestro mesón y posada estará presto y bien dispuesto
Para los que son volcanes, los que señalan caminos,
No para quien pone piedras o zarzales con espinos
Nunca para esos canallas que son fuentes de si mismo.
Chema Muñoz©