LA PALABRA ADECUADA
Suelo evitar, el frio, la noche, y esas horas del día
donde se duerme el tiempo entre la parsimonia
y la cancela de entrada del sueño que arruga el calor.
Reposo mi cabeza en cualquier apoyo que me ampare,
sea piedra, árbol o algún amigo de esos que da la naturaleza.
Me gusta mirar hacia arriba y sentir
el aire que acaricia mi vuelo, aunque sea imaginario,
y me gusta el mar en todas sus posturas,
es como la mujer que esté como quiera canta con su belleza
y respira paz, y un abrazo suyo te lleva al cielo
entre el amor que entrega y el afecto que deseo.
Y las tinieblas siguen deletreando luces de cerillas
como pequeños guiños de esa arena
que se oculta bajo la espuma y el barro de las aguas,
de las rocas allá en la playa donde estoy, solo, subido
en aquel papel que se lleva la brisa jugando con él.
He perdido y olvidado tu cita, porque era mentira,
esperaba tan solo el calor de tus manos y el sabor de tu boca
pero solo son sueños, y aquí son realidad el olvido, el mar,
la brisa, y este sol que acaricia la piel y su naturaleza.
Voy a estar aquí varias veces con la frente hacia arriba,
esperando encontrar la palabra adecuada
que defina la vida.
Chema muñoz ©