MIENTRAS DUERME EL TEIDE
Desde allá muy lejos se sueña en mi frente
el brillo de nácar que refleja el Teide
cuando se amanece.
Desde la distancia florece la plata
saltona en las nubes, se esquiva huracanes,
también la ternura, todo lo que veo
desde las alturas rellenan los valles
y olas de viento le dan el color a cada latido.
El gris prevalece entre los silencios,
el reloj del tiempo, la noche, los sueños,
piedras, caracolas buscando belleza
mientras duerme el Teide.
Cumbres y peñascos reciben su aliento,
se desnuda el valle cuando a la alborada
se abren los nidos, despereza entonces
toda la Orotava.
Se faenan las aguas, se acortan distancias
las redes marinas se peinan de nuevo
para comenzar su amor con el mar.
Suena algarabía por toda la infancia,
se leen mensajes en troncos del parque,
se abren los caminos y el valle de Ucanca
parece un castillo perdido en el tiempo.
Si soñáis canarias, soñadlas de fuego
entre la caricia de esa sonrisa que se da al que viene
cuando se nos trata con el corazón.
Chema Muñoz©