Yo me sumo a esta denuncia, que más parece que Miguel Hernández no la escribió para los años 36, sino viendo ya venir lo que acontecería en nuestros años 2023, GUARDAME UN CACHORRO TÚ DEL NOSTRADAMUS.
POR NUESTRA LIBERTAD
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Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.
Para la libertad, siento más corazones que arenas en mi pecho
dan espuma a mis venas; y entro en los hospitales,
y entro en los algodones, como en las azucenas.
(Miguel Hernández)
Y puesto en la palabra me entro en los gobiernos
como en las cristaleras de tus cristalerías,
destruyéndolo todo como un gran paquidermo,
pero ya sin memoria de elefante y delfín,
más la que pertenece a cangrejos y peces
que olvidan desde siempre toda nuestra existencia.
Para la libertad entrego la palabra
que queman esos fuegos de odios de la historia,
los requiebros y luchas por ser dueños de todo
sin llegar tan siquiera a ser dioses de nada,
sin nacer, ni nacidos para más porvenir
que dejar en la tierra solo heces y orín.
Para la libertad son ya movedizas
aquellas que en mis manos dejaron las arenas,
muertes por no haber muerto en esos nacimientos que alumbraban espumas
salidas de sus fauces, de heridas ya sedientas, de justicia divina
contando como siempre con sangre putrefacta
de todos y de aquellos con el oro robado de muelas
de bocas entreabiertas sin mirar los de sus hospitales
muertos en soledad arrojados al barro entre los algodones,
marcándose en la tierra lo amarillo del pus
y el gualda de la sangre dibujando su España
formando una bandera.
Nuestra vida está herida y heridos nos dormimos,
hiriendo el alimento que alimenta la lluvia,
oliendo a sangre el mar herido y entreabierto
y flotándose en ellos los pulmones que ahogan
y se riega en los cielos y reparten los vientos
fumigando el veneno para querernos muertos.
No pongáis en mis cuencas piedras sino sonrisas,
caricias y en la historia ponedlas al recuerdo,
que aún quedan reliquias enterrándose en libros
donde se dan verdades y miradas, abrazos que crecieron
alzándose de un soplo con cobardes acerbos
y la carne talada retoñándose aladas
de savia de ese tronco que no pierde la vida
porque su vida fue, es y será nuestra vida de España.
No se verán trigales abrazando más cuerpos,
ni alfombras de palomas teñidas de dolor
alzándose en su vuelo entre chorros de la sangre caliente
acariciando el cielo que les fue prometido
entre los surtidores de mentiras traidoras
y venenos de harinas de mujer indecente
que hiere por contento de mentiras de plata
transformando palabras en cuchillos de acero.
Que se cierren las puertas y con mil cancerberos
se defienda la vida, y nunca más veamos aquellas azucenas
naciéndose de un pecho.
Miguel Hernández y J.M.M. García de Falante y Vera©