RENUNCIA A LA DESTRUCCIÓN
Pensativo, con el puño en la barbilla,
así estoy yo, a mi lado está mi perro
muy cerca de mi rodilla,
y mis huesos no responden,
y sostienen la pregunta,
o la duda de si andar
es el designio de los muertos,
o la muerte el comienzo del camino.
.
Si preguntara a los Dioses
¿cuál es el signo del miedo? ¿de cuál la liberación
del desolado destierro en el que nos sumergimos?
¿la palabra del adiós en boca de los ausentes?
.
¡Nunca te responderían!,
ellos son el miedo mismo y viven en su prisión,
desterrados, Sumergidos en fugaz liberación.
.
Construyen por destruir,
destruyen por un momento,
por hallar divertimento,
o por buscar la sorpresa,
o por ganar las batallas
Ganadas ya, ¡Tal vez perdidas!
.
Así las palabras y la vida
se les va aún siendo Dioses
¡ Cuanto menos se nos fuera
a las gotas de la lluvia
que formamos los eternos!
los de siempre, sempiternos,
los que no tenemos sombra,
los que por vivir vivimos
dando vueltas en el corro,
sin un fin y cabizbajos
entre los muros del tiempo.
.
Y con la furia en el rostro
y los cabellos al viento
seguimos vistiendo nieblas
sin ningún remordimiento.
.
Nadie cantará un gloria
ni para escuchar su voz
nadie nos olvidará
en la última oración.
.
Ya veo la luz postrera
y ese túnel conocido,
se vislumbran los amigos
los que se fueron y han vuelto,
volvieron mil veces más,
son azules, entallados,
rojos con hojas al viento,
amarillos y sarmientos,
son como yo, van y vienen
por el túnel de los tiempos,
somos todos y después de las exequias
aún sigo aquí aprendiendo,
aprendiendo a ser humano,
o a ser poeta, o un ser vivo
o ser solo un pensamiento.
Chema Muñoz©