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Description

La nostalgia gira y gira tan severa,
sin detenerse, como una catarata
centenaria y honda, repleta de soledades
que trasiega a través de la indolencia.

Los senderos se abanican entre ellos,
son cauces de dolores mercuriales
frutos de una paz casi de andén,
de abandonadas y solas estaciones.

De puertas con cerrojos oxidados,
como corredores son ya todos los senderos
por donde tiempo ha…. no transitados,
como cuencos de ojos de una calavera
blanca, seca, enterrada.

Tiene hermanos en la ausencia
de veranos más verdes y acortados,
regados por glaciales de tormenta,
de azul y cristal sus bocanadas,
su cuerpo lo recubre ese verdor
que embellece su grata superficie
envenenando de envidia los almendros,
embelleciendo de rosas las murallas.

Todo se abre ante ella alzándose en su fondo
y se deja tocar por las miradas,
más parece una voz enamorada
que el arrullo del beso de una nube.

Lo que tiene de oro es la sonrisa
que reparte por doquier con alfileres,
gota a gota, como liban mariposas,
pétalos de sables y de rosas.

Se baraja la suerte, las cartas se precintan
y al cerrar de cerrojos se rellenan los huesos
de ese miedo dormido que atenaza silencios.

Registro sus oquedades,
enciendo antorchas que iluminan cortinas.

Se vive por el aire y se muere por el
quemando a bocanadas cada vez que respiro,
son de víboras sus cuatro intenciones
tal si un cancerbero las tuviera,
así de fácil sus cuatro estaciones
verano, otoño, invierno y primavera.

Se cierra al extraño, se abre a cualquiera
que de amor hable o lo retrate
en miradas cortas de reojo.

Se cubre el rostro con la tarde,
suena a lo lejos esa melodía
que lleva sonando desde siempre
con turbante y tez aceitunera.

La voz es seria,
al andar de alazán joven se entrelaza el taconeo
de sangre moruna, asentada.

Agoniza la tarde,
un susurro como un canto durmiente se respira
abrazando ese aire que se cierne en la piel
como un abrazo.

La tierra, que fue antes tierra de mil corazones,
de mil conquistas, de mil lagrimas,
es monologo ahora de soledades,
de mil latitudes, de mil puertas
por donde salen y entran
mil memorias olvidadas…...

Chema Muñoz ©