La simbiosis entre Bécquer y el flamenco va más allá de este acto, ya que el poeta dejó escrito en 1869 que los flamencos «se reúnen en el silencio de la noche a recordar la gloria de otros días y a cantar llorando».
Se nutrió de lo popular y creó sus propias estructuras. Fue un dandi. Aficionado a la música y a la jardinería, a los amigos y la prensa, su otra dedicación, a la literatura y al dibujo, nada quedó tras su muerte más que la idea de hombre romántico
Bécquer, el Flamenco Bécquer, un eslabón fundamental en la concepción del flamenco, por su prosa, y por la afición que al parecer le inculco su hermano Valeriano.
Hoy en este programa, nos entretendremos con sus rimas y su relación con el flamenco.