Ana Celia Bermúdez Rodríguez, desde muy joven se incorporó a la Lucha Clandestina contra la tiranía de Fulgencio Batista, hoy a sus 88 años se mantiene activa en las organizaciones de masas.
“Durante la lucha clandestina cumplíamos muchas funciones, traslado de ropas, medicinas, armas, para mandarle a los rebeldes y había que tener mucho cuidado porque siempre estábamos vigilados, en el patio de la casa enterrábamos en unas latas las cosas y Emilio Lastre nos ayudaba a trasladarlas”, recuerda Ana Celia.
El 28 de diciembre de 1958 es asesinado Reynaldo Bermúdez Rodríguez, hermano de Ana, junto a Juan Ramón Ochoa Núñez y José Aguirre Gómez, lo que lejos de hacerla declinar de su lucha la motiva a seguir luchando por lo que su hermano había entregado su vida.
“Yo pedí que me entregaran el cuerpo de mi hermano y lo velamos, mi hermano Raciel y algunos vecinos porque mis padres estaban en San Germán en Holguín, pero la casa estaba vigilada, porque querían sacarme para matarme a mí también, después del entierro tuve que dejar la casa”.
El Triunfo de la revolución sorprende a Ana Celia y enseguida se incorpora a las milicias, al trabajo en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución, donde se ha mantenido activa hasta hoy.
Ana Celia Bermúdez Rodríguez es de esas mujeres que no tuvo miedo a la hora de luchar por un ideal y hoy con 88 años de edad constituye un ejemplo para todos en su comunidad sobre todo para las federadas de su bloque el cual lleva su nombre.