Al Cerro de Caisimú, en la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, se le conoce por la preciosa instalación de campismo que radica en su cima. Pero, también, por la extraordinaria belleza del valle que se extiende en sus faldas. Aunque el relieve llano caracteriza al territorio, existen algunas elevaciones, desde las que se aprecian hermosos campos como el de la imagen, en el que se distribuyen a su antojo más de un centenar de palmas reales y otros tantos árboles, adornando extensas llanuras de tierra fértil, sembradas de caña de azúcar y cultivos varios.