Con aquella misma ecuanimidad y sabiduría con las que guió a la Revolución cubana y sorteó tantas veces las dificultades, Fidel Castro Ruz, partió rumbo a la eternidad el 25 de noviembre, coincidiendo con la fecha en que zarpó en el yate Granma, junto a otros soñadores como él, con el firme propósito de libertar a Cuba o ser mártires.
En el aniversario quinto de su desaparición física, el país que le confió su futuro desde aquel glorioso asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba y que le acompañó fielmente en sus proyectos sociales, añora sus sabias enseñanzas.