En finanzas, el microcrédito es la extensión de préstamos muy pequeños a prestatarios pobres que típicamente carecen de un colateral, un empleo fijo o un historial de crédito verificable. Está diseñado no sólo para apoyar a emprendedores y reducir la pobreza, sino también en muchos casos para empoderar a las mujeres y estimular comunidades enteras por su extensión. En muchas comunidades, las mujeres carecen de un historial laboral estable que los prestamistas tradicionales tienden a requerir. Muchas son analfabetas, y por tanto incapaces de completar el papeleo necesario para conseguir préstamos convencionales. Para 2009 un estimado de 74 millones de hombres y mujeres poseían microcréditos que totalizaban 38 mil millones de dólares.1 El banco Grameen informó que las tasas de éxito del repago van entre 95 y 98 por ciento.2