La crisis fue al inicio una crisis bursátil, que comenzó con el hundimiento de las cotizaciones en la Bolsa de Nueva York. Esta catástrofe fue la consecuencia lógica de la “orgía especulativa” que había comenzado en 1926. Los inversores, movidos por la posibilidad de obtener rápidos beneficios debido a la subida de las cotizaciones, se habían lanzado a comprar acciones en bolsa. Los especuladores solicitaban préstamos a los bancos para comprar títulos confiando en pagarlos con las ganancias; los pequeños y medianos empresarios compraban géneros de la misma manera. Se originó una burbuja especulativa. Pero a partir de 1928 los stocks industriales se fueron acumulando, entrando la economía americana en una superproducción en relación a las necesidades reales, lo que dio lugar a que el precio de algunas materias primas (como acero y cobre) bajara, al igual que los beneficios empresariales. Se produjeron algunas quiebras espectaculares que aumentaron la desconfianza de los especuladores. El Jueves 24 de octubre de 1929, Jueves negro, se produjo un alud de ventas a cualquier precio, que afectó a más de 13 millones de títulos. Las cotizaciones cayeron de forma vertiginosa y cundió el pánico en Wall Street. Hubo suicidios masivos.
(documental emitido por Canal Odisea).