Al fallecer su padre (395), permaneció en Roma junto a su tía Constancia, hija del emperador Constancio II y esposa del emperador Graciano el Joven. En el 409 o 410, durante el sitio de Roma de Alarico, Gala fue hecha prisionera por los visigodos, acompañándolos durante su incursión a través de Italia y Galia, donde Alarico murió ese mismo año.