Vivir la vida con la conciencia de quien realmente somos, se deriva de un Conocimiento Superior, que es alcanzado a medida que vamos despertando.
Cuando nos despojamos de aquello que no somos, descubrimos la pureza de nuestro ser que es nuestra Esencia Divina, entonces comenzamos a desarrollar una fuerza indestructible dentro de nosotros, porque ha aflorado la luz, la parte más bella que está ahí por siempre, silenciosamente operando y trabajando detrás de las escenas de la vida, como la conciencia íntegra que nos une a la totalidad.
Es el flujo del amor en nuestro Ser que está presente y puede sentirse como una energía de libertad, de creatividad, de bondad, de alegría, de compasión, que nunca se desanima, ni renuncia, porque su labor es continua, jamás se detiene.
Vivir desde un estado más elevado, es un regalo celestial, que nos invita a transformarnos y reencontrarnos, para simplificar nuestra vida y vivir situaciones más edificantes, felices y enriquecedoras, ya que nos permite solo aprender de lo vivido, conectando con el más sublime llamado del corazón, con nuestra verdadera identidad y de atreverse a actuar de acuerdo a ello.
(...) (...)
La vida nos brinda la gran oportunidad de conocer lo Divino en nosotros y la conciencia nos lleva a comprender, que cada una las experiencias, cada situación, no es más que el diálogo que Dios mantiene con nosotros, haciéndose presente en todo momento, iluminando nuestro sendero, sin duda, este es el regalo más grande que podemos recibir.
“Ser de Luz, encuéntrate a ti mismo, tu corazón está lleno de amor,
crea bellos universos y sigue escribiendo tu destino que nunca tendrá fin”
Publicado por karina bolivar flores en el Blog Alma alada