Cuando estás en paz irradias una vibración, cuya cualidad permite que se sientan a salvo todos los que se encuentran a tu alrededor.
Si estás tenso y ansioso, emites un mensaje subliminal acerca de que hay algo que está mal, algo para temer. Las personas de tu entorno responden inconscientemente a este mensaje. O se conectan con este miedo y lo incrementan, o se distancian y te dejan solo.
La tensión te separa de lo Divino por dentro y los problemas frecuentemente aparecen como insolubles. Cuando encuentras el nivel profundo de serenidad interior toda la tensión en tu cuerpo se derrite, todo el miedo se disuelve. Estás abierto a la Luz y se presentan soluciones a los desafíos. Las puertas se abren y la vida fluye. En un estado de calma, paz y serenidad eres como una roca. Nadie te puede lastimar ni hacerte enojar porque no se lo permites. Como los demás saben esto, nadie lo intenta.
Cada instante de la vida ofrece una oportunidad para crecer espiritualmente. Esto es así porque estamos constantemente pensando y cada pensamiento aumenta o disminuye nuestra frecuencia vibratoria. Un Maestro observa sus pensamientos, sabiendo que él crea el aura alrededor de sí.
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Vivir en un lugar contaminado destruye la fuerza vital mata el espíritu. Si te sientes triste, ve a un sitio bello, con aire limpio y fresco.
Los Maestros, después de algún momento traumático o problemático, vuelven a equilibrarse tomando tres respiraciones; esto es algo que se puede practicar.
Texto de autor desconocido publicado en el blog “El paraíso de los ángeles”