A ti te hablo, hijo de mi corazón…
Sí…a ti…
¿Sabes en verdad quién eres…?
Eres mi niño pequeño…jugando los juegos del mundo…jugando a que me olvidaste…para poder después jugar a buscarme…
Y muchas veces me buscas sin darte cuenta que lo estás haciendo…
Me buscas por caminos diversos…explorando…probando…tanteando…
A veces intentas encontrar mi plenitud en las cosas…, en los objetos…en el confort y el placer…
Otras veces me buscas a través de tu anhelo de ser querido, valorado y reconocido por tus pares, los humanos…
En ocasiones, al buscarme, te extravías en senderos de autodestrucción…en la ilusión de que tal o cual adicción te proporcionará esa completitud que anhelas continuamente…y que sólo podrías hallar en mí…
Pero siempre…siempre…hagas lo que hagas…me estás buscando…
Y yo te observo en silencio…sin juzgar…esperándote…siempre esperándote…
Hay veces en que rozas mis vestidos de luz…cuando te abandonas en el disfrute de la naturaleza…cuando te entregas a tu hermano necesitado y doliente…cuando te sumerges por entero en esa creación artística que conmueve tu corazón…cuando te pierdes en el “ahora” sin límites de una meditación elevada…
Pero claro…eso no te alcanza…y sigues explorando…
Porque en cada acto de tu vida, estás buscando liberarte de ese dolor escondido, subterráneo, sostenido y profundo…que nace de la desconexión original…de aquella primigenia desunión conmigo…cuando te separaste hace eones de mi amorosa presencia…
Y esa agonía sorda, apenas perceptible…ese apagado desaliento de vivir…de sentirte aislado, solo y perdido…, es lo que intentas sanar con cada paso que das sobre la Tierra…
Pero eso es sólo una ilusión, pequeño mío…y forma parte de ese juego que ya hace tanto tiempo decidiste jugar…
(...) (...)
Jorge Oyhanarte
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