¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar la realidad?
La identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo.
No ser capaz de dejar de pensar es una calamidad terrible, pero no nos damos cuenta de ello, así que se considera normal.
Este ruido mental incesante nos impide encontrar ese reino de quietud interior que es inseparable del Ser.
También crea un falso ser hecho por la mente que arroja una sombra de temor y de sufrimiento.
El pensador compulsivo, vive en un estado de separación aparente, en un mundo enfermizamente complejo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente.
La identificación con la mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquea toda relación verdadera.
Es esta pantalla de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que existes tú y un "otro" totalmente separado. Entonces olvidas el hecho esencial de que, bajo el nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, tú eres uno con todo lo que es. Con "olvidar" quiero decir que ya no puedes sentir esta unidad como una realidad auto-evidente. Puede que creas que es verdad, pero ya no sabes que es verdad.
Una creencia puede ser consoladora. Sin embargo sólo a través de su propia experiencia se vuelve liberadora.
Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad ocurre cuando las cosas se desequilibran.
La mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Utilizada en forma inadecuada, sin embargo, se vuelve muy destructiva.
No es tanto que la utilices inadecuadamente, generalmente no la utilizas en absoluto. Ella te utiliza a ti. Esa es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti.
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Eckhart Tolle
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