Vamos a compartir un bello sueño juntos...
Un sueño que querrás tener siempre...
En éste sueño te encuentras en un precioso día cálido y soleado...
Oyes los pájaros, el viento y un pequeño río.
Te diriges hacia él, en su orilla hay un anciano que medita y ves que, de su cabeza, emana una luz maravillosa de distintos colores.
Intentas no molestarle, pero él percibe tu presencia y abre los ojos, que rebosan amor.
Sonríe ampliamente...
Le preguntas qué hace para irradiar esa maravillosa luz, y si puede enseñarte a hacerlo...
Te contesta, que hace muchos, muchos años, él le hizo esa misma pregunta a su maestro...
El anciano empieza a explicarte su historia...
"Mi maestro se abrió el pecho, extrajo su corazón, y de él, tomó su preciosa llama.
Después abrió mi pecho, sacó mi corazón, y depositó esa pequeña llama en su interior.
Colocó mi corazón de nuevo en mi pecho, y tan pronto como el corazón estuvo dentro de mí, sentí un intenso amor, porque la llama que puso en él, era su propio amor...
"Esa llama creció en mi corazón y se convirtió en un gran fuego que no quema, sino que purifica todo lo que toca.
Este fuego tocó todas las células de mi cuerpo y ellas me entregaron su amor.
Me volví uno con mi cuerpo y mi amor creció todavía más...
El fuego tocó todas las emociones de mi mente, que se transformaron en un amor fuerte e intenso.
Y me amé a mi mismo de una forma absoluta e incondicional...
(…) (…) (…)
Miguel Ruiz
Los Cuatro Acuerdos