Cuando nacimos, estábamos perfectamente programados. Teníamos una tendencia natural a concentrarnos en el amor. Nuestra imaginación era creativa y floreciente, y sabíamos usarla. Estábamos conectados con un mundo mucho más rico que el mundo con que ahora nos conectamos, un mundo lleno de hechizo y del sentimiento de lo milagroso.
¿Qué nos paso, entonces? ¿Por qué, cuando llegamos a cierta edad miramos a nuestro alrededor y el hechizo había desaparecido?
Porque nos enseñaron a concentrarnos en otras cosas. Nos enseñaron a pensar de forma limitada y antinatural, una manera de mirar y percibir el mundo que esta en contradicción con lo que somos.
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El amor es real. Es una creación eterna y nada puede destruirla.
Todo lo que no sea amor es ilusorio
Recuerda y alcanzaras la paz.
Fragmento del libro “Volver al Amor” de Marianne Williamson