Dejar de buscar y empezar a sentir
Nos pasamos la vida buscando, ya sea bienes materiales o respuestas espirituales. Pero buscar presupone que hay algo que no está aquí ahora, lo que resulta frustrante. El secreto es que no hay nada que perseguir. La vida es un fin en sí misma, una gran ofrenda que hay que aceptar. Vivir el presente nos permitirá deleitarnos a cada instante.
Vamos a la raíz: Esto nunca nos parece suficiente. Lo que está sucediendo ahora mismo en el momento presente –es decir, esto– nunca nos parece suficiente.
Nos pasamos la vida buscando, anhelando y deseando otra cosa, algo más, algo
distinto a lo que ahora ocurre. Buscando algo en el futuro que nos satisfaga, nos complete y nos salve. Buscando respuestas... nos asaeteamos a preguntas hasta volvernos locos.
Jamás hemos sabido descansar aquí, relajarnos completamente en lo que está ocurriendo. Estamos sometidos a impulsos que nos empujan hacia un momento futuro en el que suponemos que las cosas irán mejor. Y, como nuestra atención está tan atrapada en el futuro –como en su reflejo, el pasado–, lo que ahora ocurre acaba reducido a un medio para alcanzar un fin, un simple momento en una larga secuencia compuesta por muchos otros momentos. Y, como nunca estamos contentos con esto, siempre esperamos un futuro mejor.
Y eso es, precisamente, lo que llamo búsqueda. Y, en este sentido, todos somos buscadores, porque todos estamos buscando algo.
(..) (…)
Pero, mira por dónde, es la búsqueda de lo extraordinario lo que convierte esto en ordinario. Buscar algo fuera de aquí ha convertido esto en algo aburrido. ¡Nos aburrimos tanto de esto que queremos eso! ¡Nos aburrimos tanto de esto que queremos despertar de esto!
La búsqueda espiritual siempre ha estado arraigada en el rechazo del momento presente. La búsqueda de la vida siempre ha sido un movimiento de alejamiento de lo que es.
Si observamos a un niño pequeño, veremos su capacidad de sorpresa ante la vida
tal cual es. Pero los adultos nos hemos alejado de esta inocencia infantil; nos convertimos en personas serias y perdidas en la búsqueda, esforzándonos en tratar de ser alguien, en triunfar, en que todo sea perfecto. Por eso siempre estamos tan agotados. Pero tras esa búsqueda, no obstante, todos somos niños y seguimos viendo el mundo por vez primera. Lo que ocurre es que estamos perdidos en el juego de
devenir. Eso es todo.
Este artículo ha sido extraído y adaptado de Una ausencia muy presente.
La liberación en la vida cotidiana, libro de Jeff Foster.
Fuente: http://docplayer.es/11229998-Zambullirse-en-la-vida.html