Sin abrir por primera vez sus ojos lo separan del calor de la madre. Los 5 hermanos se acurrucan bajo el único refugio de la suerte con la esperanza, al menos, de la supervivencia. En una esquina se abrazan sus cuerpos diminutos, temblorosos y hambrientos.
Pasa una niña y se conmueve con el triste llanto de los cachorros, toma uno entre sus brazos y busca la aprobación para llevarlo consigo, pero se lo niegan. Una señora los ve y siente pena, pero no puede adoptarlos porque ya tiene 2 perros en casa y no queda espacio, ni comida disponibles.