Nos muestra la necesidad que tenemos de ser perfeccionado en esta virtud tan grande de parte de Dios, pues es la que nos lleva a ser diferentes en el trato con nuestros hermanos y prójimos.
Clamemos a Dios por una reforma en nuestros corazones para que reflejemos la imagen en nuestras vidas la imagen del Señor Jesucristo.