A finales de los años setenta, el guitarrista y tecladista Bernard Sumner formaba parte de Joy Division, una de las bandas post-punk más influyentes del mundo. Eran los hijos consentidos del momento, hasta que en mayo de 1980, tras grabar su segundo disco y a punto de embarcarse en una gira por Estados Unidos, Curtis se quitó la vida y acabó con Joy Division. Sumner, impresionado, tardó semanas en recuperarse. La muerte de Curtis y lo que significó para la banda es uno de los pasajes más reveladores de New Order, Joy Division HOY EN FURTIVOS: Bernard Sumner y su carrera