Por Stephane Vinolo.
Primera vez que traemos aquí a este gran filósofo. Un pensador impresionante, tan admirado como criticado en combate contra la identidad, contra la representación, contra la presencia... tratando de superar en la metafísica su subordinación a lo mismo. Haciéndose capaz de pensar lo otro...
Son puntos destacados en su quehacer filosófico: romper con la metafísica clásica de la presencia, de esa primacía de la presencia como núcleo esencial de toda la historia de la metafísica..., La imposibilidad de identificar o determinar, de cualquiera de las maneras, un sentido propio que pusiera freno o aniquilara el eterno diferir originario pre-ontológico de la différance..., la imposibilidad de acceder a un núcleo originario de la significación y la presencia de la conciencia a sí misma que sería el “yo”..., la noción de “escritura” en contraposición a la primacía del “habla” que rompe la creencia de la primacía de la presencia de la voz sobre la escritura..., la problemática de la otredad como base y fundamento pre-originario de la misma noción de “presencia”..., la primacía de lo otro sobre lo uno, de la ausencia sobre la presencia...
La deconstrucción supone la imposibilidad misma de un origen único y definitivo, de ahí una especie de “análisis interminable” siempre funcionando y siempre en movimiento de re-originación. Más allá de las vacuas apologías sobre “la muerte de la metafísica” realizadas en los años 80, en realidad, propiamente hablando, la deconstrucción sería la posibilidad misma de la apertura a una nueva forma de ejercer la metafísica. Una metafísica que no partiría del ser de las cosas sino de como el intelecto, radicalmente finito y por tanto fragmentario y absolutamente incapaz de percibir la totalidad de la presencia, llega a ellas. Una metafísica no ya basada en la presencia e inmediatez del ser a sí mismo sino en la huella de su ausencia. Una metafísica que, en sentido estricto, prescindiría completamente del significado determinista y determinante de nociones como “esencia”, “sujeto”, “objeto”, “sustancia” o “naturaleza” y que de ninguna manera podría desarrollarse ni por “categorías”, ni por “principios”, sino únicamente mediante la práctica diseminante de las lecturas de otros “textos”. Que impediría tanto los conceptos de “origen” o “fin” entendidos de un modo absoluto.
Esta nueva metafísica deconstructiva siempre estará desarrollada como una lectura intencionalmente dirigida a buscar dentro de un texto todos los sentidos y posibilidades presentes y no seguidas por el texto mismo. Vemos cómo la diferencia y la multiplicidad son condición de posibilidad de la unidad, y que esta última únicamente puede constituirse como tal en tanto que acto violento segundo sobre la diferencia originaria primera, o différance...
Aprovechamos esta serie de audios para escuchar algún tema de Dire Straits que siempre es un placer volver a escuchar, y de Mark Knopfler.