Amador Fernández Savater nos cuenta otra manera de afrontar la transformación de la realidad social, tan obstinada en mantenerse en su Ser...
Se trata, mas que de asaltar el cielo institucional, de horadar el suelo de lo cotidiano, como un topo trabajando en la oscuridad...
En el trabajo cotidiano esta el desafío de la verdadera transformación. Construyendo otras maneras de estar en el mundo, otras sensibilidades, otras relaciones con el saber, con el dinero, con el trabajo, con el consumo, con el ocio...
nuevas formas de vida, nuevas practicas.
Otras maneras incluso de hablar...que cuestionan la realidad en el aquí y ahora, aunque nunca se pueda saber con certeza lo que puedan dar de si, ni cual es el resultado futuro que eso va a tener en la superficie (y esa es su debilidad), en el cambio legislativo, electoral... Tal vez algunas de sus practicas no lleguen hacerse mayoritarias.
Pero, sin embargo, si finalmente llega ha hacerse una revolución, cuando se toma la Bastilla, la revolución, el combate real, ya se ha ganado antes, con años de topos removiendo el suelo...
La idea o metafora del topo es otra idea de transformación, donde no hay héroes o estos son anónimos. Donde no hay un acontecimiento mayor, un momento clave, corte radical de la historia en dos. Hay el trabajo del topo, muchas veces invisible, sin mito o gran relato que lo acompañe...
Pensemos en las mujeres, su topar diario en todos los planos de la vida, en la casa, la cama, la cocina, la calle, el trabajo...