Se pierde uno entre tantas amenazas, peligros y problemas que se ciernen sobre nuestras cabezas. Que si la crisis económica, el colapso energético, el cambio climático, la explotación laboral, la precarización, las pensiones, el nacionalismo, la inmigracion, el fascismo, el machismo...
Los hechos, los datos, las cifras... bailan y hierven en nuestras cabezas, incapaces ya de saber a que atenernos y que decisiones tomar.
Cada punto de vista, cada problema que consideramos por sí solo, asi como cada respuesta que damos a cada asunto, peca un tanto de reduccionista. Necesitamos ideas regulativas globales para orientarnos. Se hecha en falta un "espíritu filosófico" consciente de los límites de la ciencia, y una amplia erudicción "humanística" contra los fundamentalismos y la mentalidad meramente "ingenieril".
La crisis principal que atraviesa Occidente, y por tanto el "mundo", no es meramente política o económica o medioambiental o energética o de recursos... Se trata principalmente de su subsuelo vital. No hay un "sentido" para la existencia tomada como tal, y no sólo como supervivencia material.
Vamos a seguir estudiando y dando vueltas a estas ideas intemporales que nos han sido legadas. Vemos que la filosofía es inagotable e inextinguible, siempre que mantenga vivo su espíritu inconformista con lo dado, para ver que podemos hacer con eso dado, para orientarlo hacia posiciones de emancipación. Manteniendo la conciencia de la situación de urgencia, de emergencia sociopolítica, que no podemos dejar solo en manos de "autoridades" científicas, políticas o religiosas.
La vida es un misterio al que debemos tener mucho, mucho respeto.
Como siempre lo tuvo Jose Porfirio Miranda.