Lo de queridos no es porque deseemos ser como tales personas, todo lo contrario, sino porque con una gota de humor y bastante objetividad, tenemos que reconocer que tales seres han aportado mucho a la creación y a la memoria de nuestra especie y que no siempre se movieron por malas intenciones.
Desde la Cenicienta en su noche mágica, hasta el Conde Montecristo en su racional venganza pasaríamos por centenares de personajes literarios y de la memoria colectiva.
Con nuestra singular y variada guarnición musical.