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“THE TIBET TRAIL.”. La meseta del Tibet con una elevación media de 4500 m de altitud y dividida por cuatro países, Bután, China, India y Nepal es el techo del mundo ocupando una extensión similar a Argentina y con cinco religiones mayoritarias, budismo, hinduismo, sijs, jainismo y Bönpos, sin duda rebosa espiritualidad. Entre finales de los 60s y mediados de los 70s se produjo la gran revolución contracultural hippie en la que cientos de jóvenes de todas partes del mundo, aunque principalmente de USA y Reino Unido pero también de Europa, se embarcaron en dos grandes viajes, uno espiritual y filosófico, catalizado con substancias psicotrópicas y otro físico-metafísico que les llevo a la cordillera del Tíbet en una colorida peregrinación que les hico conocer sus montañas, templos, religiones y diversidad cultural incluida sin duda, por supuesto su música. Probablemente el viaje que hicieron los Beatles en 1968 al monasterio de Rishikesh situado en el norte de la India para tomar parte en un curso de entrenamiento sobre meditación trascendental (TM) dirigido por Mahareshi Mahesh Yogi , fue el detonante de esta movilización hacia esta parte del mundo y de sus influencias culturales y en el caso que nos ocupa en la música rock del momento. Sin duda la intervención del sitar eléctrico dio a algunas canciones un aíre exótico e interés en nuevos sonidos que aún hoy mantienen algunas bandas. También la nueva espiritualidad, nueva filosofía de vida, las ganas de probar nuevas sustancias y por supuesto la sexualidad, todo se tradujo en nuevas canciones de libertad y búsqueda de ese algo más, que bien pudiera estar escondido en la cordillera del Tibet y que a algunos atrajo y sedujo para siempre. Los Rolling Stones ya comenzaron el viaje musical oriental en 1966 con Paint it Black gracias al interés de Brian Jones por los instrumentos exóticos y a la influencia de George Harrison que ya había incluido el sitar en la canción Norwegian Wood en el año 1965 influido sin duda por el especialista en sitar Ravi Shankar. Esa devoción por la cultura india llego al clímax en el propio logotipo de los Rolling Stones, la lengua roja inspirada en la diosa india Kali. El capítulo de hoy es sin duda espiritual, pero es sobre todo de grandísimo rock. El Doctor ha visto cosas que ni imaginarais………….para comenzar el camino de hoy, los Beatles con Love You To, publicada en 1966 en el álbum Revolver, escrita por Harrison y tocada con el sitar por el mismo. En la pista 02 The Rolling Stones y Street Fighting Man, de 1968 incluida en el álbum Beggars Banquet, donde Brian Jones toca el sitar y la tanbura (instrumento de 4 cuerdas con una gran caja de resonancia y mástil alargado) y donde Dave Mason toca el shehnai (instrumento de viento de madera de medio metro de largo hecho de madera). En la pista 03-The Animals y esta poco conocida e interesante versión de Paint It Black. En la pista 04 Tedeschi Trucks Band, formado de la fusión de Derek Trucks band y La Susan tedeschi Band en 2010, con este Within You Without You. En la pista 05, Ben Harper de su álbum Both sides of the gun de 2006 este Better Way. En la pista 06 The Yardbirds y este Heart Full of Soul. En la pista 07 Bob Dylan y este All I Really Want to Do. En la pista 08 the plastic cloud y este you dont care de 1968. En la pista 09 Traffic con este Paper Sun. En la pista 10 The Youngbloods y Let's Get Together. En la pista 11 Seeds y Pushin' Too Hard. En la pista 12 the Bamboos con Up On The Hill. En la pista 13 Genesis y I Know What I Like In Your wardrobe. En la pista 14 Rolling Stones y Mothers Little Helper en versión sitar jam. En la pista 15 el Doctor observo como Led Zeppelin tiene sus propias influencias religiosas en este Your Time Is Gonna Come con el órgano hammond b3 y los coros anunciando el devenir. Finalmente para terminar este viaje espiritual en la pista 16-Ravi Shankar, en el festival de Monterey de 1967, músico indio virtuoso del sitar y padre de la pianista de jazz blues, Norah Jones, amigo de George Harrison y probablemente mentor en el sitar. El Tibet al igual que Jerusalén, tienen en común la espiritualidad y el misterio y desgraciadamente la ausencia de paz por los siglos de los siglos.