la palabra Satán en hebreo designa al acusador, aquel que está acusando a los siervos de Dios ante dios, aquel que acusa a los siervos de Dios ante sí mismos y hace que su conciencia le remuerde. Sin embargo el Señor nos ofrece un abogado defensor, el paráclito, el Espíritu Santo que está junto a nosotros para defendernos.