San Efrén Nació en Nísibis, la actual Nusaybin en Turquía, entonces en la provincia romana de Mesopotamia, en 306 ca. Desde joven quedó marcado por la vida intolerante de su padre, que era un tenaz pagano. Efrén, hostigado por su padre por haber abrazado el cristianismo, huyó de casa para evitar malos tratos y acudió a su obispo, quien lo acogió. El obispo Jacobo de Nísibe logró su plena formación y conversión (324). Más tarde, Jacobo lo ordenó diácono y, a pesar de la su insistencia para ordenarse como presbítero, Efrén siempre renunció porque no se veía digno. Fundó una escuela de teología en Nesaybin que se distinguió por su alto grado de preparación y por el esplendor de sus alumnos. Cuando la escuela estaba en su apogeo, llegó una invasión persa y los sasánidas se apoderaron de su región natal. Efrén cruzó la frontera y fundó la escuela en Edesa dentro del Imperio romano. Aquí se convirtió en el gran defensor de la doctrina cristológica y trinitaria en la Iglesia siria de Antioquía. Escribió mucho: hizo el comentario de toda la Biblia, compuso poemas que sustituyeron a los cantos empleados en las fiestas populares de los paganos. La Iglesia antioquena se unió a él, y sus himnos fueron el inicio de la práctica del canto en la liturgia cristiana. Es uno de los poetas más grandes en lengua siria. Vivía con absoluta austeridad.1 (Efrén de Siria, https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Efr%C3%A9n_de_Siria&oldid=115320646 (consultado por última vez agosto 23, 2019).