“El gran problema de la comunicación consiste en que no escuchamos para entender. Escuchamos para contestar”, escribía mi amigo Ricardo. Interesante frase por lo que tiene de verdad. E interesantísima también por la invitación a reflexionar que tiene. Hablar, lo que se dice hablar, hablamos, pero… ¿Comunicamos? ¿Expresamos lo que realmente queremos? ¿Gritamos para imponer nuestra opinión?... y escuchar, lo que se dice escuchar, creo que más bien…oímos.